Politica Mexicana, Economia y Finanzas.
 
ÍndiceÍndice  SoporteSoporte  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  Conectarse  AdministracionAdministracion  Viejo ForoViejo Foro  

Comparte | 
 

 Santa Anna... reloaded.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
benjolin
Administrador
Administrador


Mensajes : 3609
Fecha de inscripción : 13/04/2010
Localización : Quesque en mi chamba...

MensajeTema: Santa Anna... reloaded.   Jue Jun 03, 2010 10:08 pm

Encontre un articulo que me movio a abordar mas sobre este camarada:

Citación :


Santa Anna y la Diosa Fortuna.
2006-04-27 | Español
Alejandro Rosas / Historiador. Si Dios había sido juarista en la guerra de Reforma --como señalaban algunos por la buena suerte que lo acompañó--, los hados mostraron su clara filiación liberal con la derrota del segundo imperio. El Benemérito había sorteado ambos obstáculos sin un sólo rasguño. Se cumplía poco más de un mes de la muerte de Maximiliano y la diosa fortuna se presentó ante don Benito para ofrecerle la seductora oportunidad de acabar con el último de sus enemigos. El 30 de julio de 1867 el bergantín Juárez atracó en Veracruz con un prisionero que valía su peso en oro, mas en manos de don Benito no valía ni un centavo: Antonio López de Santa Anna. El caudillo jalapeño regresaba a México con lo que traía puesto, ni más ni menos. De sus antiguas propiedades --Manga de Clavo y El Lencero-- sólo guardaba recuerdos. Al ser derrotado y exiliado por la revolución de Ayutla en 1855, uno de los primeros actos de gobierno de Comonfort fue incautar los bienes del once veces presidente de la república, que pasaron a manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para luego ser rematados. Sin recursos ni amigos zalameros, sin las viejas glorias de antaño y más desprestigiado que un partidario del imperio, Santa Anna se dispuso a enfrentar en absoluta soledad el peso de la ley. Su vida, ciertamente, no valía ni un centavo.
* * *
¡Qué de historias podría contar El Lencero! Correrías, aventuras pasionales, bodas, peleas de gallos, conspiraciones y gran variedad de triquiñuelas. Durante tres años, don Antonio hizo de todo en lo que fue su refugio personal, arena para peleas de gallos, cuartel general y por momentos hasta “casa chica” -aunque la hacienda tenía una extensión de casi dos mil hectáreas. Santa Anna compró la propiedad el 27 de mayo de 1842 por la cantidad de 50 mil pesos. Por entonces Manga de Clavo era su hacienda preferida, pero Inés de la Paz García, su primera esposa, se había apropiado lentamente de ella. Acostumbrada al ir y venir de su marido, doña Inés optó por establecerse definitivamente --o al menos la mayor parte del tiempo-- en la hacienda veracruzana. Al iniciar la década de 1840 la señora de Santa Anna era la verdadera dueña y disponía a sus anchas de peones y recursos de Manga de Clavo. Don Antonio dejó hacer a su mujer cuanto quiso. Sabía que su esposa gozaba del respeto de la sociedad, que jamás dio pie al escándalo --a pesar de las aventuras galantes del jalapeño-- y era buena madre. Sin embargo, el caudillo le había perdido el interés, sobre todo a partir de que la religiosidad de doña Inés se transformó en simple y llana mochería, por lo que cualquier insinuación o intento de seducción del marido le resultaba de mal gusto y pecaminoso. Fiel a su costumbre, Santa Anna posó los ojos en otra mujer para darle cauce a su pasión y comenzó a cortejar a la joven y atractiva Dolores Tosta. Pero si Manga de Clavo era territorio perdido, don Antonio necesitaba un lugar donde colgar su hamaca para mecerse apaciblemente; un sitio que le sirviera de refugio a la hora de abandonar el poder, propicio para la seducción y, por si fuera poco, que no se encontrara alejado ni de Veracruz ni de la ciudad de México. Se decidió entonces por El Lencero.

* * *
Una vez en manos de Juárez, los días de Santa Anna estaban irremediablemente contados. Como huésped nada distinguido del heroico puerto, “su alteza serenísima” fue conducido a la tristemente célebre prisión de San Juan de Ulúa, donde “los cerrojos de una fétida mazmorra guardaron mi persona” -escribiría tiempo después el viejo caudillo. Su buena estrella se eclipsaba. Al menos en ese julio de 1867, cuando regresó a México prisionero, la estrella de don Benito era la única que brillaba en el firmamento de la patria. Ni tardo ni perezoso, Juárez ordenó que don Antonio fuese juzgado por la ley del 25 de enero de 1862 que condujo al patíbulo a Maximiliano, Miramón y Mejía y que seguramente llevaría por el mismo sendero a Santa Anna. Lo más doloroso de su prisión no eran los gruesos muros que apenas dejaban entrar la luz a las tinajas, o la excesiva humedad que todo lo pudría. Ni siquiera las elevadas temperaturas --a las cuales se acostumbró en Manga de Clavo-- le hacían mella. Para Santa Anna el peor de los castigos era el olvido. Deseaba salir de aquel trance para recuperar la gloria de otros tiempos y, de paso, sus haciendas.

* * *
El Lencero se halla a nueve kilómetros de Jalapa, sobre el antiguo camino a Veracruz. Hacia 1525 Juan Lencero --uno de los hombres de Cortés--, recibió una merced real para establecer una posada que diera alojamiento a los viajeros. Su ubicación era inmejorable, se encontraba en el punto exacto donde las altas temperaturas de la región costera se transformaban en clima templado. El negocio de don Juan prosperó rápidamente y en unos años diversificó sus actividades. Al mesón se sumaron la cría de ganado, la reparación de carruajes, el servicio de cambio de cabalgaduras para los viajeros, alfarería, hilados y tejidos y el cultivo de algodón, henequén y caña de azúcar. En los siglos siguientes a su construcción, la propiedad fue adquirida por la Compañía de Jesús y vio sus mejores años como hacienda. Su posición geográfica la convirtió en bastión y sitio estratégico durante la guerra de independencia. Cuando Santa Anna la adquirió en 1842, El Lencero continuaba siendo paso obligado de viajeros y comerciantes que marchaban a la ciudad de México o retornaban al puerto. En no escasas ocasiones, don Antonio mandó cobrar impuestos por derecho de tránsito, argumentando que la cuota garantizaba la seguridad del camino. Esos recursos le permitieron extender el área de la hacienda nada más en doscientos por ciento. Su nueva hacienda era, sin duda, un paraíso “absolutamente plácido, con una entrada bordeada por laureles y jacarandas”. En alguna ocasión se le escuchó comentar a la marquesa Calderón de la Barca que su jardín era el más hermoso que había visto en su vida. La casa estaba edificada sobre una terraza natural, refrescada con la inmensa sombra de una vieja higuera -junto a la cual mandó construir un palenque para sus peleas de gallos, donde solía desplumar a los oponentes. El sendero que conducía a la entrada principal estaba flanqueado por laureles de la India y una capilla virreinal con su curato --conocida como casa de las monjas--. A la belleza colonial del lugar se agregaba un hermoso lago donde las aves retozaban alegremente. Santa Anna ocupaba la planta alta de la casa. Curiosamente sus ayudantes y el servicio doméstico podían advertir la presencia del caudillo: la prótesis de madera colocada en lugar de la pierna que perdiera durante la guerra de los pasteles de 1838, lo delataba. No le gustaba recibir muchas visitas, pero le complacía entrevistarse con las comisiones procedentes de la ciudad de México que llegaban a suplicarle su regreso al poder. El general, sin embargo, manejaba sus propios tiempos; nada le apuraba. Como siempre, dejaba que los partidos hicieran añicos a su vicepresidente para luego hacer acto de presencia como el único hombre capaz de calmar las turbulentas aguas de la pasión política. Mientras llegaba el momento, pasaba largas horas tirado en su hamaca, observando el lago, disfrutando de la fresca sombra de la higuera, bordando sueños de grandeza, dando órdenes a sus hombres y, sobre todo, imaginándose entre los brazos y el ardiente cuerpo de la sensual Dolores, su nuevo amor. Santa Anna sólo dejaba las largas horas de profunda reflexión para presidir las peleas de gallos --la gran pasión de su vida-- en las que nunca salía derrotado; si perdía, arrebataba. Al caer la tarde, cuando los gritos de “¡cierren las puertas”! se disipaban, un sereno recorría la hacienda para iluminar los senderos con lámparas de aceite. En el interior de la casa la escena se repetía cotidianamente: el candelabro --cuyo movimiento dependía de poleas--, era descendido. Una vez en el suelo uno de los mozos se encargaba de encender sus luces; terminada la cuidadosa operación, lo volvían a su posición original. Al llegar la hora de dormir, y a falta de mujer, la mismísima Patria recibía a Santa Anna en su habitación: en la cabecera de la cama de latón estaba plasmado el escudo nacional, con el águila perennemente devorando a la serpiente. Por encima de las pingues ganancias que le representaba El Lencero, el general siempre encontró en su hacienda su propia identidad. Su origen jalapeño y su carácter veracruzano se fundían en aquellos árboles, en el hermoso lago, en su clima inconsistente como lo era el propio Santa Anna. No era fortuito que abandonara una y otra vez el poder para refugiarse, literalmente, en sus haciendas. La estela de la gloria lo seguía hasta su refugio y guarida. Por momentos aquel paraje se convertía en la capital del país, lugar que los políticos de la capital visitaban con frecuencia para obtener la venia de “su alteza serenísima”. El amor no tardó en llegar a la hacienda El Lencero. Dos años después de haber comprado la extensa propiedad, el 22 de agosto de 1844, falleció doña Inés de la Paz García, dejando al pobre general viudo y desconsolado. Tan triste se hallaba el caudillo jalapeño que sólo pudo hallar consuelo contrayendo nupcias nuevamente, 41 días después del deceso de doña Inés. Curioso enlace. Asolado por la gripa Santa Anna decidió no asistir a su boda con Dolores Tosta; en su lugar envió a un amigo como representante y la ceremonia fue realizada por poder --aunque no la luna de miel--. Quitado de la pena, don Antonio esperó tendido en la hamaca la llegada de su nueva y flamante esposa. Para demostrarle su amor a Doloritas --como cariñosamente la llamaba--, mandó reconstruir el frente de la vieja capilla, las columnas y el campanario en estilo grecorromano, y aunque rompió con el estilo colonial original, nadie prestó mayor atención. La gran fiesta organizada para los novios --en la que sirvieron decenas de platillos, vino, aguardiente y pulque y hubo peleas de gallos-- dejó grato recuerdo en los moradores de la hacienda. Manga de Clavo pronto asumió un lugar secundario --nada que recordara a Inés permitió Dolores-- y El Lencero se convirtió por un corto tiempo en el centro de operaciones de Santa Anna. A principios de 1845 otra vuelta en la rueda de la fortuna de la política mexicana envió al caudillo al exilio con todo y esposa.

* * *
Preso en San Juan de Ulúa, Santa Anna suspiraba por el tiempo pasado. Los recuerdos venían a su mente una y otra vez en tanto esperaba el fallo en su contra. Si bien Juárez --a quien don Antonio desterró años atrás-- era un “idólatra de la ley”, también era cierto que su interpretación era tan laxa que siempre se salía con la suya. El viejo general sabía cómo se las gastaba el indio oaxaqueño con sus enemigos políticos y entregó una protesta fundada en la incorrecta aplicación de la ley, “que no conozco --apuntó-- pero sospecho que se intenta algo en mi daño”. El juicio se llevó poco más de dos meses y el 7 de octubre de 1867 se dictó sentencia. A Juárez se le descompuso el rostro cuando le notificaron que los jueces habían impuesto a Santa Anna la pena de ocho años de destierro y no la muerte. Encolerizado, don Benito decidió desquitarse con los jueces y los envió a descansar, durante seis meses a las húmedas tinajas San Juan de Ulúa para que en ese lugar aprendieran de leyes. Lejos de México, don Antonio se vanagloriaba de su última victoria. Jamás recuperaría El Lencero o Manga de Clavo, sin embargo, salvó la vida. Como a menudo ocurrió en su larga biografía, una vez más había logrado seducir a la diosa fortuna.
Otros puntos a discutir:
¿Por que a pesar de haber perdido Texas y vendido la mitad del territorio nunca fue juzgado?
¿Porque jamas se le pidieron cuentas por todos sus excesos y derroches?
¿Porque tenia tanta popularidad a pesar de su mala fama?
¿La Diosa Fortuna le sonreia?

_________________
RETIRADO DEL FORO. NOS VEMOS EN OTROS ESPACIOS.

Smile Smile Smile Smile Smile Smile


El Benja´s Blog
**
Twitter
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://lapolacaforo.blogspot.com/
eljarras



Mensajes : 2823
Fecha de inscripción : 15/04/2010

MensajeTema: Re: Santa Anna... reloaded.   Sáb Jun 05, 2010 10:31 am

Este, mmhhh, ¿juzgarlo por vender la mitad del territorio?, pues si el no lo vendió, me cae que por eso luego se quejan de la educación, pero en México están igual los que salieron de escuelas públicas y privadas, casi todos dien lo mismo que tu gordito, que perdió Texas y vendió la mitad del país.


No solo no era presidente durante la declaración de guerra, ni durante la rendición ni durante la firma del tratado Guadalupe Hidalgo, no estaba siquiera en el país cuando se le declaró la guerra a los EEUU.

José Joaquín de Herrera le costó la presidencia querer negociar con John Slidell que estaba en en la Ciudad de México tratando de negociar un arreglo a nombre del presidente Polk antes del conflicto, Gabriel Valencia no alcanzó a decirle que no por que duró solo 2 días de presidente y luego Mariano Paredes se negó a negociar con Slidell por miedo a que le hicieran lo mismo que a J. J. de Herrera.

Mariano Paredes era presidente de México cuando se nos ocurrió la gran idea de atacar hombres de Fort Brown al norte del Rio Bravo(Rio Grande) y fue justamente durante su mandato que se declaró la guerra por este ataque.

Durante todo este rollo, Santa Anna estaba fuera del país y sin permiso de regresar al mismo.

Mariano Paredes duró solo unos meses en el poder después de iniciada la guerra, le siguió José Mariano Salas de presidente y Santa Anna seguía exiliado.

Salas solo duró poco mas de 4 meses y le siguió Valentín Gómez Farías, fue justamente Valentín G. F. el que le dió permiso a Santa Anna de regresar al país para poder hacerse cargo del ejército mexicano

En septiembre de 1847 se perdió la Ciudad de México en la Batalla de Chapultepec, Santa Anna era presidente durante esta batalla, dejó de ser presidente a los 2 días de esta batalla (Santa Anna fue presidente de mayo a septiembre de 1847), por cierto, el país no tuvo presidente como por 2 semanas después de que Santa Anna dejó de serlo.

El Tratado Guadalupe Hidalgo se firmó en febrero de 1848, el presidente del país era Manuel de la Peña y Peña.

Texas si fue culpa de el 100%, pero el no vendió la mitad del territorio y el no tuvo nada que ver con el inicio del conflicto, es ma, la única batalla que se ganó fue el quien estaba a cargo del ejército.

Santa Anna no es santo de mi devoción, y me parece de mal gusto que Santa Anna asegurara que Monterrey se perdió por culpa del General Ampudia, que a pesar de ser cubano, ya hubieran qierido infinidad de militares mexicanos comportarse como el, se la rifó, de mal gusto también que dijera que la Batalla de Chapultepec se perdió por culpa del general Terrés por perder Belén y que lo quitara de su cargo para poder usarlo como chivo expiatorio.

Sin embargo, Santa Anna no es culpable en este caso ni de las derrotas (nadie hubiera podido derrotar a los estadounidenses), ni de la guerra, ni tuvo que ver con la venta de la mitad del territorio.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Pasando a la razón de por que regresaba y regresaba y regresaba al poder, pues por lo que se haa escrito, el cuate era encantador, era como un Fox en cuanto al carimsa solo que multiplicado por 10 y sin ser pendejo, por que de pendejo no tenía nada, era un militar mediocre, no le gustaba hacer el trabajo de presidente, le gustaba el rollo de las fiestas de estado, le gustaba la pompa, le gustaba estar a cargo del ejército (a pesar de no ser la neta del planeya), pero le daba una hueva terrible tener que gobernar, pero de pendejo no tenía nada.

Si era carismático, además era un excelente conspirador, cambiar de bando, apuñalar aliados, amigos y enemigos era un arte para el, sabía como terminar siempre en el bando ganador.

En un país que gusta de tener semidioses, que gusta de poner "líderes" en pedestales, Santa Anna estaba hecho a la medida para este país.

Súmale que cuando parecía que su carrera estab apor fín muerta, los españoles deciden atacar Veracruz y Santa Anna sin tener ningún cargo en lo absoluto decide unirse a la defensa (les digo que el wey realmente quería ser un heroe militar, el se veía como un genio militar), como sabemos todos, pierne una pierna y "boom", su carrera política renace como el Ave Fénix.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
JoeyZasa



Mensajes : 5
Fecha de inscripción : 09/05/2010

MensajeTema: Re: Santa Anna... reloaded.   Sáb Jun 05, 2010 8:47 pm

me dolio mucho que la Iglesia excomulgara y amenazara a quien defendiera nuestra Patria en esta guerra...

me dolio mucho que Santa Anna cediera y vendiera los territorios cuando Venezuela JAMAS se ha rendido en su reclamo de Guyana o la Honduras sobre Belice perdieron guerras pero no cedieron ni vendieron con comisionzotas...

oscuros capitulos que ocasionan dolor...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Netzahualcóyotl



Mensajes : 828
Fecha de inscripción : 22/04/2010
Localización : LPZ, B. C. Sur, México

MensajeTema: Re: Santa Anna... reloaded.   Lun Jun 07, 2010 11:01 am

Unas observaciones sobre lo que apunta jarrambide:

- El ejercito estadounidense invadió territorio mexicano antes de la declaración de la guerra, al asentarse en el territorio entre Río Bravo y Río de las Nueces, territorio que le pertenecía al estado de Tamaulipas en ese tiempo. Después de lo que vino el enfrentamiento del que hablas que sirvió de justificación para la guerra. Hasta hubo un grupo de senadores estadounidenses que se opuso a la intervención de su ejercito en México, entre ellos Abraham Lincoln, al no considerar justificable el acusar al ejercito mexicano de invadir territorio de E. U.



- Ciertamente no se le puede acusar de haber perdido la mitad del territorio, los gringos iban por todo desde el inicio independientemente de quien estuviera al mando aquí. Por otro lado considero que se comportó como un oportunista ante la crisis que vivía el país en ese momento, buscando volver a brillar en la escena nacional, sobre todo por haberse lanzado a Buena Vista sabiendo lo adverso del terreno pero confiado en la inferioridad numérica del enemigo, creyendo tener suficiente ventaja para lograr una victoria que le daría mucho de que presumir (aunque al final acabo presumiendo de todos modos).

- La batalla de Buena Vista no la ganó el ejercito mexicano: después de dos días de combate Santa Anna decidió retirarse del combate dándole la victoria a Taylor. Pero la mayor derrota no fue la retirada del ejercito sin lograr expulsar a los estadounidenses, ni haber tenido miles de muertos y heridos, sino el hecho de que solo hayan regresado la mitad de los 18 000 soldados mexicanos, que partieron de San Luis Potosí, a causa de la batalla, y lo duro de la marcha de regreso que provocó más muertos y deserciones a lo largo del camino.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Damien Thorne



Mensajes : 374
Fecha de inscripción : 27/04/2010
Edad : 46
Localización : RGV

MensajeTema: Re: Santa Anna... reloaded.   Lun Jun 21, 2010 4:49 pm


Jarras,
Como aficinado a la Historia, creo que te estas dejando llevar.

Primero que nada, la guerra entre Mexico y USA puede verse como una prolongacion de las que mantenian nuestras madres patrias, Espana e Inglaterra, por el mar. 30 anios antes, si se hubieran enfrentado al ejercito Espanol, el resultado hubiera sido otro. Cuando se fragmento y empezaron las guerras civiles en que estuvimos envueltos TODO el siglo XIX, los gringos tuvieron su chance. En sentido historico, hubo un punto de quiebre donde se definio la potencia hegemonica de Norteamerica y, en ese tiempo, la respuesta no era tan obvia como hoy.

No "se nos ocurrio atacar Fort Brown". Este era un emplazamiento extranjero en territorio mexicano. Tal vez hubiera sido mas sabio aceptar el status quo de Texas y no darles a los gringos el pretexto que necesitaban para rompernos la madre. Sin embargo, a como estaban las cosas, si no hubiera sido eso hubieran inventado otra cosa. WMD, barcos en la Habana... es su especialidad. Pocos saben que hubo un "Alamo" unos anios antes de la Independencia. Los rebeldes fueron prontamente ejecutados y sus cuerpos expuestos a los elementos hasta que los carroneros los terminaban. Despues de la guerra plantaban evidencia de abigeato para matar a los hacendados mexicanos y quitarle sus propiedades. Todo legal - legal.

Santa Anna no es 100% culpable de lo de Texas. Los asentamientos gringos ahi se dieron mucho antes de la Independencia. Habia que poblar para evitar que Inglaterra desde el Norte y Francia del Este se fregaran Texas. No contaban con que Napoleon necesitara billete y vendiera Lousiana a los gringos. Para entonces era demasiado tarde. Mexico heredo un problema grave y, en lugar de solucionarlo, se dedico a guerras intestina, dejandolo que creciera.

Se les olvida que el primer punto de friccion (antes del centralismo) fue la abolicion de la esclavitud en Mexico. Texas tuvo la suerte de estar en la franja from sea to shining sea. Igual hubiera pasado con la mayoria de los Estados del Norte si hubiera habido interes extranjero.

El problema de California era aun mas obvio. Estaba pretendida por Espana, Inglaterra y Rusia, ademas de un ojo de los franceses (antes de vender Loiusiana). Si no la hubieran tomado los gringos, la hubieran tomado uno de los otros, quienes hubieran resultado mas dificiles de sacar.

Nuevo Mexico era el vacio entre Texas y California. Flyover country desde antes que se inventaran los aviones. Pura pasada de ruta comercial.

Dicho de otra manera, si los gringos no hubieran arrebatado eso, alguien mas lo hubiera hecho. Mexico no era Mexico (de hecho no lo seria sino hasta despues de Juarez) y nadie sabia como iban a terminar delineadas las fronteras ante la caida del Imperio Espanol.

Ahora bien, lo unico que vendio fue La Mesilla. Texas se independizo, como debieron hacerlo (ya lo intentaron) otras regiones. El resto fue botin de guerra y la indemnizacion ameriacana fue eso, una compensacion, no un moche para Santa Anna o nadie en el gobierno, aunque el dinero se hizo perdedizo, como siempre.

Joey, la que tenia reclamacion sobre Belice era Guatemala y las declino ante la independencia de este en los 80's. La reclamacion de Venezuela sobre Guyana o Argentina sobre Malvinas estan sujetas a discusion bajo el derecho internacional. De hecho, la reclamacion del Esequibo, desde la perspectiva de Guyana es como la que hacia Texas de todo el territorio al Este y Norte del Rio Bravo y la que pretendian algunos gringos en 1847 sobre Mexico hasta Tehuantepec y que no se llevo a cabo por otra cosa que no fuera las complicaciones de logistica para vaciar el territorio de Mexicanos en un lapso corto de tiempo.

Un detalle significativo de Santa Anna es que al menos nunca dejo de combatir a los invasores, algo que no se puede decir de muchos otros generales colaboracionistas. De igual manera, la toma de Monterrey (negociada y con honores y despues de luchas casa por casa) no puede compararse con la entrega de nalgas de Puebla o los chilangos polkos. Estoy de acuerdo en que era el caudillo carismatico de pedestal que ama este pais.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
eljarras



Mensajes : 2823
Fecha de inscripción : 15/04/2010

MensajeTema: Re: Santa Anna... reloaded.   Lun Jun 21, 2010 5:17 pm

Eso es para otro tema primo tira toallas, mi comentario era sobre el benjolin tratando de endilgarle milagritos al santito que no son.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Santa Anna... reloaded.   Hoy a las 8:21 am

Volver arriba Ir abajo
 
Santa Anna... reloaded.
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» SEMANA SANTA
» Feliz cumpleaños Anna (Abril)
» Andrea no se traga el cuento de Santa Claus
» La fragata Santa María releva a la Canarias, que deja el mando de "Atalanta"
» El tinglado de Santa Eufemia: ¿Autonomía es libertad?

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
La Polaca  :: DEBATE :: Historia.-
Cambiar a: