Politica Mexicana, Economia y Finanzas.
 
ÍndiceÍndice  SoporteSoporte  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  Conectarse  AdministracionAdministracion  Viejo ForoViejo Foro  

Comparte | 
 

 Algo para meditar esta Semana Santa

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
elshah



Mensajes : 353
Fecha de inscripción : 20/04/2010

MensajeTema: Algo para meditar esta Semana Santa   Jue Abr 21, 2011 9:59 pm

En el Asia Menor o en Alejandría, en el segundo siglo de nuestra fe, cuando Basílides publicaba que el cosmos era una temeraria o malvada improvisación de ángeles deficientes, Niels Runeberg hubiera dirigido, con singular pasión intelectual, uno de los coventículos gnósticos. Dante le hubiera destinado, tal vez, un sepulcro de fuego; su nombre aumentaría los catálogos de heresiarcas menores, entre Satornilo y Carpócrates; algún fragmento de sus prédicas, exonerado de injurias, perduraría en el apócrifo Liber adversus omnes haereses o habría perecido cuando el incendio de una bibilioteca monástica devoró el último ejemplar del Syntagma. En cambio, Dios le deparó el siglo veinte y la ciudad universitaria de Lund. Ahí, en 1904, publicó la primera edición de Kristus och Judas; ahí, en 1909, su libro capital Den hemlige Frälsaren. (Del último hay versión alemana, ejecutada en 1912 por Emili Schering; se llama Der heimliche Heiland.)
Antes de ensayar un examen de los precitados trabajos, urge repetir que Nils Runeberg, miembro de la Unión Evangélica Nacional, era hondamente religioso. En un cenáculo de París o aun en Buenos Aires, un literato podría muy bien redescubir las tesis de Runeberg; esas tesis, propuestas en un cenáculo, serían ligeros ejercicios inútiles de la negligencia o de la blasfemia. Para Runeberg, fueron la clave que descifra un misterio central de la teología; fueron materia de meditación y análisis, de controversia histórica y filológica, de soberbia, de júbilo y de terror. Justificaron y desbarataron su vida. Quienes recorran este artículo, deben asimismo considerar que no registra sino las conclusiones de Runeberg, no su dialéctica y sus pruebas. Alguien observará que la conclusión precedió sin duda a las “pruebas”. ¿Quién se resigna a buscar pruebas de algo no creído por él o cuya prédica no le importa?
La primera edición de Kristus och Judas lleva este categórico epígrafe, cuyo sentido, años después, monstruosamente dilataría el propio Nils Runeberg: No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas (De Quincey, 1857). Precedido por algún alemán, De Quincey especuló que Judas entregó a Jesucristo para forzarlo a declarar su divinidad y a encender una vasta rebelión contra el yugo de Roma; Runeberg sugiere una vindicación de índole metafísica. Hábilmente, empieza por destacar la superfluidad del acto de Judas. Observa (como Robertson) que para identificar a un maestro que diariamente predicaba en la sinagoga y que obraba milagros ante concursos de miles de hombres, no se requiere la traición de un apostol. Ello, sin embargo, ocurrió. Suponer un error en la Escritura es intolerable; no menos tolerable es admitir un hecho casual en el más precioso acontecimiento de la historia del mundo. Ergo, la traición de Judas no fue casual; fue un hecho prefijado que tiene su lugar misterioso en la economía de la redención. Prosigue Runeberg: El Verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesus. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator (el peor delito que la infamia soporta) y ser huésped del fuego que no se apaga. El orden inferior es un espejo del orden superior; las formas de la tierra corresponden a las formas del cielo; las manchas de la piel son un mapa de las incorruptibles constelaciones; Judas refleja de algún modo a Jesús. De ahí los treinta dineros y el beso; de ahí la muerte voluntaria, para merecer aun más la Reprobación. Así dilucidó Nils Runeberg el enigma de Judas.
Los teólogos de todas las confesiones lo refutaron. Lars Peter Engström lo acusó de ignorar, o de preterir, la unión hipostática; Axel Borelius, de renovar la herejía de los docetas, que negaron la humanidad de Jesus; el acerado obispo de Lund, de contradecir el tercer versículo del capítulo 22 del Evangelio de San Lucas.
Estos variados anatemas influyeron en Runeberg, que parcialmente reescribió el reprobado libro y modificó su doctrina. Abandonó a sus adversarios el terreno teológico y propuso oblicuas razones de orden moral. Admitió que Jesús, «que disponía de los considerables recursos que la Omnipotencia puede ofrecer», no necesitaba de un hombre para redimir a todos los hombres. Rebatió, luego, a quienes afirman que nada sabemos del inexplicable traidor; sabemos, dijo, que fue uno de los apóstoles, uno de los elegidos para anunciar el reino de los cielos, para sanar enfermos, para limpiar leprosos, para resucitar muertos y para echar fuera demonios (Mateo 10: 7­8; Lucas 9: 1). Un varón a quien ha distinguido así el Redentor merece de nosotros la mejor interpretación de sus actos. Imputar su crimen a la codicia (como lo han hecho algunos, alegando a Juan 12: 6) es resignarse al móvil más torpe. Nils Runeberg propone el móvil contrario: un hiperbólico y hasta ilimitado ascetismo. El asceta, para mayor gloria de Dios, envilece y mortifica la carne; Judas hizo lo propio con el espíritu. Renunció al honor, al bien, a la paz, al reino de los cielos, como otros, menos heroicamente, al placer.[1] Premeditó con lucidez terrible sus culpas. En el adulterio suelen participar la ternura y la abnegación; en el homicidio, el coraje; en las profanaciones y la blasfemia, cierto fulgor satánico. Judas eligió aquellas culpas no visitadas por ninguna virtud: el abuso de confianza (Juan 12: 6) y la delación. Obró con gigantesca humildad, se creyó indigno de ser bueno. Pablo ha escrito: El que se gloria, gloríese en el Señor (I Corintios 1: 31); Judas buscó el Infierno, porque la dicha del Señor le bastaba. Pensó que la felicidad, como el bien, es un atributo divino y que no deben usurparlo los hombres.[2]
Muchos han descubierto, post factum, que en los justificables comienzos de Runeberg está su extravagante fin y que Den hemlige Frälsaren es una mera perversión o exasperación de Kristus och Judas. A fines de 1907, Runeberg terminó y revisó el texto manuscrito; casi dos años transcurrieron sin que lo entregara a la imprenta. En octubre de 1909, el libro apareció con un prólogo (tibio hasta lo enigmático) del hebraísta dinamarqués Erik Erfjord y con este pérfido epígrafe: En el mundo estaba y el mundo fue hecho por él, y el mundo no lo conoció (Juan 1: 10). El argumento general no es complejo, si bien la conclusión es monstruosa. Dios, arguye Nils Runeberg, se rebajó a ser hombre para la redención del género humano; cabe conjeturar que fue perfecto el sacrificio obrado por él, no invalidado o atenuado por omisiones. Limitar lo que padeció a la agonía de una tarde en la cruz es blasfematorio.[3] Afirmar que fue hombre y que fue incapaz de pecado encierra contradicción; los atributos de impeccabilitas y de humanitas no son compatibles. Kemnitz admite que el Redentor pudo sentir fatiga, frío, turbación, hambre y sed; también cabe admitir que pudo pecar y perderse. El famoso texto Brotará como raíz de tierra sedienta; no hay buen parecer en él, ni hermosura; despreciado y el último de los hombres; varón de dolores, experimentado en quebrantos (Isaías 53: 2­3), es para muchos una previsión del crucificado, en la hora de su muerte; para algunos (verbigracia, Hans Lassen Martensen), una refutación de la hermosura que el consenso vulgar atribuye a Cristo; para Runeberg, la puntual profecía no de un momento sino de todo el atroz porvenir, en el tiempo y en la eternidad, del Verbo hecho carne. Dios totalmente se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas.
En vano propusieron esa revelación las librerías de Estocolmo y de Lund. Los incrédulos la consideraron, a priori, un insípido y laborioso juego teológico; los teólogos la desdeñaron. Runeberg intuyó en esa indiferencia ecuménica una casi milagrosa confirmación. Dios ordenaba esa indiferencia; Dios no quería que se propalara en la tierra Su terrible secreto. Runeberg comprendió que no era llegada la hora: Sintió que estaban convergiendo sobre él antiguas maldiciones divinas; recordó a Elías y a Moisés, ,que en la montaña se taparon la cara para no ver a Dios; a Isaías, que se aterró cuando sus ojos vieron a Aquel cuya gloria llena la tierra; a Saúl, cuyos ojos quedaron ciegos en el camino de Damasco; al rabino Simeón ben Azaí, que vio el Paraíso y murió; al famoso hechicero Juan de Viterbo, que enloqueció cuando pudo ver a la Trinidad; a los Midrashim, que abominan de los impíos que pronuncian el Shem Hamephorash, el Secreto Nombre de Dios. ¿No era él, acaso, culpable de ese crimen oscuro? ¿No sería ésa la blasfemia contra el Espíritu, la que no será perdonada (Mateo 12: 31)? Valerio Sorano murió por haber divulgado el oculto nombre de Roma; ¿qué infinito castigo sería el suyo, por haber descubierto y divulgado el horrible nombre de Dios?
Ebrio de insomnio y de vertiginosa dialéctica, Nils Runeberg erró por las calles de Malmö, rogando a voces que le fuera deparada la gracia de compartir con el Redentor el Infierno.
Murió de la rotura de un aneurisma, el primero de marzo de 1912. Los heresiólogos tal vez lo recordarán; agregó al concepto del Hijo, que parecía agotado, las complejidades del mal y del infortunio.

Tres versiones de Judas —Jorge Luis Borges
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Zorro Filoso



Mensajes : 880
Fecha de inscripción : 20/04/2010
Localización : Mexicali, México

MensajeTema: Re: Algo para meditar esta Semana Santa   Vie Abr 22, 2011 1:57 am

Perdón, ¿cual es el tema?

Shocked
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://zorrofiloso.blogspot.com
elshah



Mensajes : 353
Fecha de inscripción : 20/04/2010

MensajeTema: Re: Algo para meditar esta Semana Santa   Vie Abr 22, 2011 9:58 am

Zorro Filoso escribió:
Perdón, ¿cual es el tema?

Shocked

Si no sabes ya mejor no le reborujes
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
edgardini



Mensajes : 838
Fecha de inscripción : 20/04/2010
Localización : Tijuana

MensajeTema: Re: Algo para meditar esta Semana Santa   Vie Abr 22, 2011 10:08 am

elshah escribió:
Zorro Filoso escribió:
Perdón, ¿cual es el tema?

Shocked

Si no sabes ya mejor no le reborujes
Lo malo de poner textos largos es que el foro no los formatea de mejor manera para leer.

No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas.
(De Quincey, 1857).

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
eljarras



Mensajes : 2823
Fecha de inscripción : 15/04/2010

MensajeTema: Re: Algo para meditar esta Semana Santa   Vie Abr 22, 2011 12:29 pm

Zorro Filoso escribió:
Perdón, ¿cual es el tema?

Shocked

Che Zorro menso, no es un tema de discusión tal cual, Elshah pegó un cuento, o una historia, o el nombre que quieras ponerle de Borges, con varios de sus escritos no creo que el usar cuento o historia te especifiqué lo que vas a leer.

Borges gustaba escribir varias de sus historias como si fueran árticulos de investigación, también gustaba de mezclar citas reales con citas ficticias, mezclar referencias reales con citas ficticias y hasta inventar personajes usando nombres de conocidos y presentarlos como figuras reales y luego citarlos.


Lo que voy a decir es dabatible, es cuestión de puntos de vistas personales, yo encuentro esto como una de tantos aspectos que hacen a los escritos de Borges buenísimos, esa complicidad entre el escritor y el lector, el saber que al mezclar lo verdadero con lo falso, nunca sabes perfectamente cuando te está diciendo la verdad y cuando te está choreando, y lo mas importante, le da un sabor de verdad a cualquier invención de su imaginación.

Inclusive, trabajando para periódicos y revistas, escribía sobre escritores y libros reales y de vez en cuando escribía de autores y libros inexistentes.

En esta historia, Borges justamente inicia hablando de Nils Runeberg, Nils Runeberg no existe, mira, para qu eno te regañe Elshah, ve a una libreria y pide Ficciones de Borges.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
samboy



Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 24/03/2011

MensajeTema: Re: Algo para meditar esta Semana Santa   Sáb Abr 23, 2011 3:05 am

Asperger: ¿eres docente?
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Zorro Filoso



Mensajes : 880
Fecha de inscripción : 20/04/2010
Localización : Mexicali, México

MensajeTema: Re: Algo para meditar esta Semana Santa   Sáb Abr 23, 2011 3:19 am

Ya me chuté un mejor formateado escrito de "Tres Versiones de Judas" y un googlazo.

'Inche Shah (Professor DoRight), ¿no tienes mejores cosas que hacer?

Very Happy
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://zorrofiloso.blogspot.com
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Algo para meditar esta Semana Santa   Hoy a las 4:20 pm

Volver arriba Ir abajo
 
Algo para meditar esta Semana Santa
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» para los que se keden en madrid esta semana santa
» Semana Santa: Mar del Plata es la gran elegida para descansar
» Semana Santa en Cartagena
» El Tiempo en Semana Santa
» Malvinas Argentinas: "queremos armar el Vía Crucis para Semana Santa".

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
La Polaca  :: DEBATE :: Historia.-
Cambiar a: